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junio 21, 2026

La Primicia Noticias

Una Nueva mirada

El rescate

Por: Pedro Conrado Cudriz

Hoy llueve en mi tierra, tipo once y treinta de la mañana tarde. La humedad, la calma, el agua que cae del cielo, es un bendecido chaparroncito. El ánimo del territorio es de sueño, de proseguir en las garras del sueño. La calma es entonces un manto que a estas horas del mediodía cubre todo. Quisiera seguir soñando, alejarme de las influencias de las redes, pero no puedo, porque para leer El Espectador digital y el caudal de noticias, tengo que abrir la máquina y pasar por los cuartos y salas de las redes sociales para luego enfrentarme al clima tóxico de noticias con relación a la campaña presidencial. Un hartazgo de mil madres.

En el pasado, cuando no teníamos un gobierno nacional de izquierda, la prensa escrita y toda la radio y la programación de noticias de la Tv colombiana, en el pasado digo, el clima no se tensaba como hoy. La oligarquía lo tenía todo controlado, normalizado, como el clientelismo y la compra de votos, que es lo mismo. En la pecera no había tiburones.

Desde que está en el poder un gobierno de centro izquierda, todo ha cambiado, la institucionalidad y toda entró en tiempo de defensa nacional, reactividad conservadora dirán algunos los politólogos. El Congreso, las Cortes, el Banco de la República entre otros. Y hay algo, además, que parece raro para algunos: las Fuerzas Armadas aceptaron el modelo petrista. No hay síntomas de ninguna clase de revolución ni copia del modelo venezolano, el chavista, que fue desastroso para Venezuela.

Lo que ha hecho este gobierno a favor de la gente les pareció altanero, porque le abrió grietas a la normalidad institucional de los últimos cincuenta años. La pelea por los nadie ha resultado en la concreción de una revolución simbólica. Los gobiernos anteriores nunca lo pensaron ni lo desearon; los otros, los marginados fueron usados a favor del régimen, eran como cosas que se podían poner donde les daba la gana, explotar, manipular, menos colocar en los altos cargos de los gobiernos de élites. Eran y no eran ciudadanos, a veces era necesario la bula papal para aceptarlos como humanos.

Y eso fue lo que hizo Petro. Y les dolió como les ha dolido el resto de la revolución simbólica que ha llevado a cabo este gobierno progresista, revolución que fue imposible realizarla ayer con las armas. Un modelo socialdemócrata, sano políticamente hablando.  

De tal manera que aquí es donde se tensan las cuerdas. Porque el botín hay que repartirlo con muchas gentes. Y el modelo espontáneo y diletante de Abelardo De la Espriella, alimentado desde lo financiero por la clase social conservadora, busca rescatar el pasado para los de siempre.

Sí, claro están los nadie y los de siempre.

Escuchando hablar al tigre Abelardo uno se percata de varias cosas: La primera, jamás pasó por su mente ser candidato a la Presidencia. Se encontró la candidatura como cuando alguien se encuentra un billete grueso en la vía. Dos, Así como nunca lo pensó, nunca se preparó para el cargo de Presidente de la república. No lo han visto cancaneando en las entrevistas y exhibiendo una ignorancia que duele. Tercero, como nunca se preparó para el rol de candidato, alguien le dijo al oído: polariza, divide el país, y por ahí que es más derecho, afianzó la estrategia del camorrismo y ha sido provocador, indeseable y pendenciero de barrio pobre.

Es mejor que al tigre el diablo lo rescate de la iglesia de élite, o del berenjenal como decían los abuelos.