Por: Pedro Conrado Cudriz
La Primicia, periódico digital de Santo Tomás Atlántico, preguntaba en estos días sobre el problema de la violencia y la muerte en nuestro municipio. Estrategias compartidas a la comunidad, no las conozco, solo los motociclistas de la policía de un lado a otro. Eso sí, comprendo las limitaciones de la fuerza pública en recursos y en el número de policías acantonados en la Central ubicada en el territorio tomasino.
Me pregunto si el tema de la seguridad pública y ciudadana es solo un asunto de armas. ¿Qué no vemos o que nos falta?
Los cobradiarios usan “máscaras” y es muy fácil camuflarse en esta suerte de trabajo. Lo que quiero decir, es que el criminal puede ingresar al municipio camuflado sin problemas en los roles de cobrador diario.
¿Cuánto le cuesta una vida a la comunidad en sueños y en esperanzas? No hay que estigmatizar al vendedor de drogas para apagar nuestra conciencia. No, hay que comprender lo que nos pasa. Y sigo preguntando por las alarmas y las cámaras de videos:
¿Cuánto le podría costar a la institucionalidad municipal la colocación de múltiples alarmas por todos los barrios, en especial en las zonas identificadas como de alto riesgo para lograr cubrir todo el municipio y prevenir y reprimir el delito?
¿Por qué no prohibir el uso de las”máscaras” que las usan hasta los conductores de las mototaxis?
¿Por qué no formar al ciudadano común en estrategias simples para identificar los no nativos de las motos, etc., y prender las alarmas en todo el municipio al mismo tiempo como lo hace el campanario de la iglesia?
¿Por qué no carnetizar al cobradiario?
Los factores de la paz son los siguientes: la autoridad, la seguridad ciudadana, las estrategias de prevención y represión del delito, la identificación de zonas rojas y la confianza de las gentes en la institucionalidad.
Yo entiendo que la paz total del gobierno Petro apenas está en problemático desarrollo, mas la responsabilidad de alcaldes y gobernadores deben ser, y seguir, suyos frente a este tema complejo. Ya no son los guerrilleros enfrentados al Estado, son los grupúsculos con banderas rojas en el territorio. El problema tiene otro fondo causal que viene del pasado como el desarme de los paramilitares y guerrilleros, el hecho social del narcotráfico y la pobreza extrema o no. Y detrás de todo esto, está el culto al dinero, la sobrevivencia y el fenómeno de la sociedad de consumo.

Vale para debatir en foros de seguridad.
No se puede reducir el problema a cárcel.