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mayo 14, 2026

La Primicia Noticias

Una Nueva mirada

La paz tan necesaria como el pan 

Por: Pedro Conrado Cudriz

No es fácil hablar de paz desde la iglesia.  

Pregunto: ¿Hablar de paz total no es lo mismo que hablar de paz duradera? No hay sesgos, es una búsqueda permanente del bienestar humano, desde la cima del poder, o desde el lugar donde te encuentres. El expresidente Santo desde la institucionalidad lo intentó y Petro, por qué no, también lo intenta. Nada es más difícil en un país como el colombiano, que terminó administrado por la mafia de la política y el narcotráfico. Hicieron moñona. 

Y esa sí fue toda una revolución. Se apoderaron del Estado y permearon la sociedad de los valores del dinero, lo inocuo, lo fácil y culminaron creando grupos paramilitares; capturaron el congreso, las cortes, la justicia, todo. Y para terminar la revolución mataron al que quisieron para domesticarnos. ¿Esta sería hoy la paz de Pablo Escobar?  

Los detentores de las armas y el poder de Estado aprendieron muy rápido de la vieja violencia liberal conservadora para finalmente ahogar la precaria democracia colombiana, iba a escribir nuestra, como si la tuviera en mis manos. Asesinaron a los líderes opuestos al modelo tradicional de gobernar. Gaitán, Galán, Bernardo Jaramillo, Pardo leal, Carlos Pizarro entre otros; masacraron a la Unión Patriótica y luego para quitarle el agua al pez crearon la máquina de la muerte y el miedo y le dieron balas a todos los que creían que no eran de fiar.  Bueno, todos éramos sospechosos. También inventaron los falsos positivos y para coronar el pudín terminaron obstaculizando la JET, una unidad judicial especial para crímenes de guerra. 

Santos con el convencimiento de pasar a la historia, nos acercó a La Paz y en el marco de esta tensión nos ha tocado reinventarla, alejarla del maniqueísmo ideológico de los guerreristas y la estamos alimentando como se alimenta un bebé de brazos para otra vez arrancar de cero, que es el número mágico de lo nuevo y lo desconocido. 

La paz no tiene nada que ver con la guerra ni la guerra con La Paz. Tampoco es una paloma, es el resultado del bienestar humano. Cuando hay una familia pasando hambre; cuando los jóvenes no pueden alcanzar la universidad; cuando los niños de la guajira y el pacifico colombiano se mueren de hambre y hay más de miles de infantes desnutridos; cuando el sistema de salud le sirve solo a los que tienen dinero para tener un subsistema prepago; cuando hay zonas marginales de pobreza extrema; cuando la inseguridad es una pandemia; cuando el Estado no puede proteger a los ciudadanos; cuando el Estado está concentrado en las zonas urbanas; cuando hay compra y venta del voto; cuando en la guerra mueren los soldados más pobres y ni uno solo de los que mandan, entonces es nula la paz. No existe y, además, es una patraña del discurso de los que se opusieron y se oponen al proceso de reconciliación con la Farc y de los que aman la inmovilidad del Estado y el gobierno.  

Los que no han logrado comprender todavía la coyuntura política actual, no han comprendido que lo que nos han gobernado desde hace doscientos años, los viejos y ahora los nuevos, tienen congelada la evolución de la sociedad colombiana, porque la concepción de los cambios que tienen son involutivos, hacia atrás; nunca transformaron ni impulsaron el desarrollado  humano, y ahora atascan, bloquean las mínimas transformación del gobierno Petro, porque persisten en su dictadura disfrazada de democracia. Es decir, no son amantes de la paz, así como los esclavistas no eran amantes de la libertad.