{"id":8185,"date":"2024-10-08T13:51:39","date_gmt":"2024-10-08T13:51:39","guid":{"rendered":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/?p=8185"},"modified":"2024-10-08T13:51:40","modified_gmt":"2024-10-08T13:51:40","slug":"fragmentos-para-dias-felices","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/2024\/10\/08\/fragmentos-para-dias-felices\/","title":{"rendered":"Fragmentos para d\u00edas felices"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por: Pedro Conrado Cudriz <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Alguien escribi\u00f3 libro y una lluvia de hojas -p\u00e1jaros almorzaron al pie del aire. Las palabras, las comas y los puntos y comas jugaron a ser equipos de la imaginaci\u00f3n. Tambi\u00e9n miles de palomas viajaron en el conjunto de las palabras. Las comas y el punto aparte no saben qu\u00e9 hacer con tantos p\u00e1jaros ocultos en las hojas de los \u00e1rboles.<br>__<br>No juegues con la candela dijeron los mayores. Nadie sabe c\u00f3mo ni porqu\u00e9 ardi\u00f3 la casa de los abuelos. Los que lograron escapar r\u00eden en cada ocasi\u00f3n que recuerdan lo que dijeron en otros d\u00edas los abuelos: Con la candela no hay perro flojo.<br>__<br>Nadie lo puede creer. La abuela no quiere morir a pesar de haber alcanzado el infinito n\u00famero de los cien a\u00f1os inmortales de los aburrimientos mortales; el tiempo en el que todav\u00eda los elefantes se extas\u00edan en las bondades de las horas. Ayer muri\u00f3 el abuelo, quien para sobrellevar la angustia del vivir se iba a la arena blanca del mar a garabatear extra\u00f1os patos de otros universos, que el adivinaba sin desearlo. En ese ir y venir de casa al oc\u00e9ano y del mar a la casa tambi\u00e9n se han muerto varios nietos y sobrinos alquilados en el territorio. No han soportado por accidente la muerte, que es m\u00e1s bien un acontecimiento. A la abuela la tiene olvidada para siempre la vejez. Le han adelantado la ceremonia de difunta y eso la tiene sin cuidado. Yo he jurado en vano no alcanzar los l\u00edmites del siglo y he prometido provocar o inventar un animal asesino para que acabe de una dentellada todos mis d\u00edas vivos, que los borre, escribir\u00e9 en otro testamento.<br>__<br>Y entonces intent\u00f3 morirse otra vez y se tom\u00f3 de un solo tiro el t\u00f3sigo. Al rato se transform\u00f3 en el ser m\u00e1s r\u00e1pido en aprender a sortear la muerte. Y no hubo otra manera de morirse porque \u00e9l era ya otro rat\u00f3n m\u00e1s del mundo.<br>__<br>No, y no me siento viejo. La vejez es otra etiqueta como la de los 15 a\u00f1os. \u00bfQu\u00e9 es la vejez? \u00bfQu\u00e9 es la adolescencia? Si se le preguntar\u00e1 a un hombre mayor hablar\u00eda de la filosof\u00eda del vivir, la po\u00e9tica y la resistencia del cuerpo al camino indetenible del tiempo y si le preguntar\u00e1 a un jovencito, \u00e9ste le dir\u00eda lleno de felicidad que \u00e9l es un fen\u00f3meno de la biolog\u00eda humana antes que animal. No introducir\u00e1 la filosof\u00eda del bienestar porque los j\u00f3venes se creen inmortales, pero qui\u00e9n lo creyera, tambi\u00e9n se enferman. Y la enfermedad es una se\u00f1al prematura de la vejez.<br><br>Ambas edades extremas dependen de los preconceptos y los prejuicios sociales.<br><br>Lo que yo creo despu\u00e9s de andar entre cielo, tiempo y tierra es que nadie es joven ni viejo a pesar de los a\u00f1os. Hay j\u00f3venes que se sienten viejos y hay viejos que todav\u00eda se sienten j\u00f3venes. Y hay jovencitos que desean que les llegue la vejez tan r\u00e1pido como una centella.<br><br>No es necesario inventar nada contra las edades medias y extremas. Somos lo que somos y punto. Sigo siendo joven y solo con la enfermedad y la muerte estar\u00e9 viejo.<br>__<br>Amor, le dec\u00eda, yo quiero morirme de ti y la dejaba con su soledad de los d\u00edas martes hasta el d\u00eda siguiente, y otra vez en la noche, Amor yo quiero morirme de ti, y otra vez hac\u00edamos el amor como animales salvajes, y le dec\u00eda otra vez, Amor yo quiero morirme de ti y ella resuelta dec\u00eda,<br><br>M\u00e1tame, vamos, m\u00e1tame.<br><br>Y result\u00e1bamos muertos de amor hasta el d\u00eda siguiente de toda la vida.<br>__<br>De la depresi\u00f3n nadie sale ileso. Hoy hay mayor fragilidad y vulnerabilidad que antes. Y vamos por la ciudad con la misma delicadeza de un mosquito de barrio y cualquier aplauso festivo nos puede aplastar de repente.<br>&#8212;<br>Al psiquiatra le digo no, no se\u00f1or, no estoy loco, lo que tengo es apenas una m\u00ednima fisura en la mente. Y el maldito no me cree. Entre bomberos nadie se pisa las mangueras le digo. Vuelve a observarme como cuando uno mira un cerdo con cola de burro. Lo escucho decir cosas, pero no atina a pegarle al enfermo que vive dentro en m\u00ed. Me deja solo un instante buscando el diccionario de los vocablos enajenados. Me pregunta si quiero volar y yo no lo dejo terminar, salgo para la trastienda a buscar la palabra vuelo. Todav\u00eda la busco entre piedras y gente solitaria. El loquero espera desesperado al enfermo que vive en m\u00ed, al que vive inc\u00f3modo entre tan sanguaza y huesos heridos.<br>__<br>La diferencia entre leer y escribir es sustancial. Cuando lees, lees las palabras escritas por un autor conocido o desconocido que ha logrado filtrarse en tu alma. Puede estremecerte de emoci\u00f3n o no. Pero cuando eres t\u00fa el que escribe, entonces eres el que logra rebuscar en tu interior el misterio de tu vida y a trav\u00e9s de la palabra escrita entresacar de tus entra\u00f1as lo no conocido, lo que nunca hab\u00edas logrado experimentar en conciencia viva. Escribir es una habilidad vital muy diferente a leer. Porque la lectura es una aceptable invasi\u00f3n l\u00facida del autor del libro que lees. Es una invitaci\u00f3n o un acuerdo de silencios entre el autor y t\u00fa, en tanto que escribir es otra vivencia, la activaci\u00f3n de una voz inconsciente, incierta, mientras transitas por un camino obscuro y recargado de obst\u00e1culos. Antes de escribir, es mi caso, me conoc\u00eda muy poco, menos del 50%.<br>__<br><br>Estoy nadando en la voluminosa nada, atascado en la monta\u00f1a de barro de mi vida cotidiana, atado a los c\u00edrculos infernales de la repetici\u00f3n. A veces siento que nado en el vac\u00edo y sin destino cierto. Un p\u00e1jaro aburrido de tanto volar en un cielo infinito y ocre.<br><br>En otras ocasiones siento la soledad de la carne, su aislamiento del mundo y estoy absolutamente convencido que la creencia de ser alguien es un tema de ego y me resisto a ir m\u00e1s all\u00e1 de la carne, a salir de mi cuerpo.<br><br>No es f\u00e1cil enfrentar existencialmente est\u00e1 crisis de medio d\u00eda sino tienes una salida de salvaci\u00f3n personal, posible salvaci\u00f3n, un libro, por ejemplo, buenas conversaciones con amigos salvavidas, escritura creativa, un viaje en el territorio conocido, unas buenas noches o unas buenas ma\u00f1anas, o cualquiera otra cosa trascendente.<br><br>Alguien apunt\u00f3 tinoso con su dedo \u00edndice (en alguna parte de una p\u00e1gina m\u00e1gica) al universo para introducir el alma en un libro, o m\u00e1s bien en la escritura, que es tan salvadora y terap\u00e9utica como la droga misma de la calma.<br>__<br><br>Estoy prisionero de los invasores, intrusos que nadie les ha permitido la entrada a casa. Han llegado mimetizados en la ruidosa m\u00fasica de la radio y otros aparatos gigantes de otros posibles mundos. Son b\u00edpedos y r\u00eden a dentelladas can\u00edbal como perros de la calle. Se repiten cada d\u00eda y muelen a golpes de martillo las horas en la mec\u00e1nica invisible de rutinas salvajes y peligrosas. Hay que detener la m\u00e1quina de la tortura, cegar el estruendoso ruido externo de la tierra para calmarla y que el silencio como el viento movilice la nostalgia de las tres selvas para que termine en la ronda de los recuerdos de cien \u00e1rboles abuelos. Mi viejo me mira con los ojos que oyen y hablan. Dice, Hijo, nadie ha podido hasta el d\u00eda de hoy callar un imposible.<br>__<br>Nadie ha podido entender las claves misteriosas del amor. Los que han intentado descifrarlas han besado las llagas de Cristo en el rostro amado. Y no ha sido suficiente. Como ni\u00f1os han roto los vasos de la amargura, y los que lo han intentado dos veces, terminaron danzando en el abismo del dolor, y todav\u00eda viajan en el lejano universo lun\u00e1tico de los locos de amor.<br>__<br>Solitaria ca\u00eda el agua en las pacientes hojas del silencio, rumor de abrazos de gotas frescas, euforia y baile en la tarde y sentimientos de calmadas tristezas en el gran universo de la noche. Alg\u00fan dios del aire solt\u00f3 miles de grifos celestes y eso bast\u00f3 para la espiritualidad de la tierra.<br>__<br>Por el orificio de la luna \ud83c\udf19 se ve\u00eda \u00edntegro el universo. Imp\u00e1vido me observaba a s\u00ed mismo en la luna \ud83c\udf12 del cuarto. No sab\u00eda todav\u00eda lo que se pod\u00eda mirar a trav\u00e9s de ella\ud83c\udf19.<br>__<br><br>No hay manera de so\u00f1ar con otro d\u00eda si lo persigue el c\u00e1ncer de la muerte. Una mujer se aproxima desnuda, lo mira y alarga el caminar. El mar es incontenible. \u00c9l se asombra despu\u00e9s de verla sonr\u00ede. Y enseguida se escucha el \u00fanico disparo. La brisa del oc\u00e9ano lo olfatea y le besa los pies.<br><br>__<br><br>Estaban las huellas en la arena. Y eran suficientes para huir. \u00c9l y ella decidieron quedarse en casa y en total indefensi\u00f3n. La radio cont\u00f3 lo de los perros hambrientos. Se encontraron besos y m\u00e1s all\u00e1 de la arboleda las caricias calientitas de la pareja. Nadie sabe que le ocurri\u00f3 al amor.\u00a0<br><br>Del libro borrador \u201cImaginando el fuego.\u201d<br>Pedro Conrado C\u00fadriz, autor entre otros libros de La mano pinta lo que sue\u00f1an los dedos; El ni\u00f1o que quer\u00eda pintar el cielo; Noticias de un diario literario.<br><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Pedro Conrado Cudriz Alguien escribi\u00f3 libro y una lluvia de hojas -p\u00e1jaros almorzaron al&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7519,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[31],"tags":[],"class_list":["post-8185","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"featured_image_urls":{"full":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Screenshot_20230912_100614_Facebook.jpg",938,691,false],"thumbnail":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Screenshot_20230912_100614_Facebook-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Screenshot_20230912_100614_Facebook-300x221.jpg",300,221,true],"medium_large":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Screenshot_20230912_100614_Facebook-768x566.jpg",640,472,true],"large":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Screenshot_20230912_100614_Facebook.jpg",640,471,false],"1536x1536":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Screenshot_20230912_100614_Facebook.jpg",938,691,false],"2048x2048":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Screenshot_20230912_100614_Facebook.jpg",938,691,false],"newsever-slider-full":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Screenshot_20230912_100614_Facebook.jpg",938,691,false],"newsever-featured":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Screenshot_20230912_100614_Facebook.jpg",938,691,false],"newsever-medium":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Screenshot_20230912_100614_Facebook-720x475.jpg",720,475,true]},"author_info":{"info":["Noticias La Primicia"]},"category_info":"<a href=\"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/category\/opinion\/\" rel=\"category tag\">Opini\u00f3n<\/a>","tag_info":"Opini\u00f3n","comment_count":"0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8185","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8185"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8185\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8186,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8185\/revisions\/8186"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7519"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8185"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8185"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8185"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}