{"id":6371,"date":"2023-05-15T14:17:33","date_gmt":"2023-05-15T14:17:33","guid":{"rendered":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/?p=6371"},"modified":"2023-05-15T14:17:38","modified_gmt":"2023-05-15T14:17:38","slug":"de-la-disciplina-del-ejercicio-fisico-a-la-escritural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/2023\/05\/15\/de-la-disciplina-del-ejercicio-fisico-a-la-escritural\/","title":{"rendered":"De la disciplina del ejercicio f\u00edsico a la escritural\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por: Pedro Conrado Cudriz <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Les cuento: desde que yo tengo memoria, siempre he tenido y manejado bicicleta. Fue mi primera pasi\u00f3n; nada pod\u00eda hacer sin mi bici. Despu\u00e9s fue el f\u00fatbol y la concepci\u00f3n de equipo derivada del mismo y hace medio siglo, la pasi\u00f3n por los libros, la lectura y la escritura.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De mi primera pasi\u00f3n surgi\u00f3 La mano pinta lo que sue\u00f1an los dedos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pienso como si escribiera bajo el sol y escribo pensando mucho en el vuelo, en el viaje.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bueno, el cuerpo, mi cuerpo, desde aquella operaci\u00f3n de \u201ccoraz\u00f3n abierto\u201d en el 2011, me pide a gritos el ejercicio f\u00edsico diario: \u201cOye, dice, la cicla.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y casi todos los d\u00edas, religiosamente, estoy muy temprano con los pies en tierra. Cinco en punto de la ma\u00f1ana. El despertador tambi\u00e9n grita y me zarandea los o\u00eddos. Bajo en hombros la bicicleta, porque vivo en un segundo piso, lejos del cielo. Los que han ido a mi apartamento dicen que borrachos no se atrever\u00edan ni por equivocaci\u00f3n a subir las empinadas escaleras que llevan a mi casa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A las cinco de la ma\u00f1ana, el clima seduce, ni fr\u00edo ni caliente. El mundo apenas est\u00e1 despertando de la pesadilla de la muerte del sue\u00f1o. Mi ruta al interior de la poblaci\u00f3n es la misma a diario hasta completar una hora aproximadamente. Salgo de casa, visito muy r\u00e1pido el barrio el Carmen, paso por el hospital y me enruto por La Fresca buscando el barrio Los Cocos. Salgo a la calle ocho para pasar por La Independencia hasta alcanzar La Barita de Ca\u00f1a, que dejo atr\u00e1s para llegar a la calle de La Ci\u00e9naga, sigo derecho y termino doblando por el estadio del Primero de mayo, buscando el puente de Venancio para cruzar la frontera y visitar de una vez a la vecina poblaci\u00f3n de Palmar de Varela.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y luego regreso al punto de salida, un recorrido serio de una hora. Quemo grasa, mis huesos y el cuerpo tambi\u00e9n se fortalecen; el esfuerzo f\u00edsico genera un estr\u00e9s positivo, el cerebro segrega sustancias bioqu\u00edmicas como la serotonina y me siento tan bien, que mi cuerpo lo agradece. Estoy listo para leer y escribir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Internamente viajo solo con mis pensamientos, con mi soledad, con algunas ideas que vienen y van y terminan desapareciendo, as\u00ed como llegaron. Sin embargo, lo m\u00e1s incre\u00edble es que me olvido del mundo que me rodea, como cuando escribo. La cicla inspira, como el papel en blanco.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los s\u00e1bados la ruta es distinta, o viajamos para El Uvito, o Burrusco, un corregimiento de Palmar de Varela, o a Cumaco, en territorio de Sabanalarga. Voy en compa\u00f1\u00eda de Hugo Maldonado, tambi\u00e9n amante de la bici.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La carretera a El Uvito es escarpada y dif\u00edcil. El primer reto es una cuesta, la de T\u00edo Ronco, pone a prueba la resistencia del cuerpo, en especial la de las piernas. Cuando llego a la m\u00e1xima altura, mi cuerpo estalla, les falta el aire a los pulmones, el coraz\u00f3n apenas respira, y llego casi muerto y mareado a la cima, mientras Hugo, m\u00e1s joven que yo, me espera solidario. Bebemos agua y continuamos el camino repuestos para hacerle frente a unas ocho cuestas m\u00e1s compasivas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le confieso a Hugo, que la primera vez que lo intent\u00e9 no pude treparla, se agrand\u00f3 la cuesta y regres\u00e9 frustrado a casa. Y se convirti\u00f3 en un reto personal como cuando escribo un poema, que se escabulle entre la pasi\u00f3n, la falta de inspiraci\u00f3n y la dificultad de terminarlo. Yo y la cuesta, yo y la hoja de papel en blanco.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de sobrepasar la cuesta de T\u00edo Ronco todo se hace m\u00e1s f\u00e1cil. Es el mismo reto del papel en blanco: escribes las primeras frases y los caballos de la mente se sueltan. Y repites el reto una y otra vez hasta vencerle la resistencia. Siempre duele trepar la escalera de T\u00edo Ronco, pero se requiere de la repetici\u00f3n, de la disciplina, de la voluntad de levantarte temprano, cambiarte de ropa, colocarte los zapatos y volar. Escribir tambi\u00e9n requiere disciplina, educar la mano o el cuerpo para exigirle alcanzar la meta. Si no tienes la disciplina diaria no podr\u00e1s volar en la cicla ni escribir para romperle la resistencia a la flojera.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En estos d\u00edas de sequedad y de calores infernales, los rayos del sol mortifican el cuerpo, la humedad es pegajosa y el sol abrazador como una llama ardiente crea la sensaci\u00f3n de chamuscar la piel. Esta experiencia de \u201c\u00a1Uf, qu\u00e9 calor!\u201d la describe muy bien Haruki Murakami, el novelista japon\u00e9s en De qu\u00e9 hablo cuando hablo de correr: \u201cCorr\u00ed en pleno verano ateniense (\u2026) hace un calor inimaginable. Los atenienses no salen al exterior por la tarde salvo que sea necesario. Se echan la siesta a la sombra y ahorran energ\u00edas sin hacer nada (\u2026) Hasta los perros se quedan tumbados a la sombra sin mover un m\u00fasculo. Aunque uno se quede mir\u00e1ndolos un buen rato, es imposible distinguir si est\u00e1n vivos o muertos.\u201d&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Pedro Conrado Cudriz Les cuento: desde que yo tengo memoria, siempre he tenido y&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4525,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[31],"tags":[],"class_list":["post-6371","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"featured_image_urls":{"full":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Screenshot_20210805_155625-1.jpg",656,468,false],"thumbnail":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Screenshot_20210805_155625-1-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Screenshot_20210805_155625-1-300x214.jpg",300,214,true],"medium_large":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Screenshot_20210805_155625-1.jpg",640,457,false],"large":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Screenshot_20210805_155625-1.jpg",640,457,false],"1536x1536":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Screenshot_20210805_155625-1.jpg",656,468,false],"2048x2048":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Screenshot_20210805_155625-1.jpg",656,468,false],"newsever-slider-full":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Screenshot_20210805_155625-1.jpg",656,468,false],"newsever-featured":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Screenshot_20210805_155625-1.jpg",656,468,false],"newsever-medium":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Screenshot_20210805_155625-1.jpg",656,468,false]},"author_info":{"info":["Noticias La Primicia"]},"category_info":"<a href=\"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/category\/opinion\/\" rel=\"category tag\">Opini\u00f3n<\/a>","tag_info":"Opini\u00f3n","comment_count":"2","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6371","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6371"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6371\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6372,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6371\/revisions\/6372"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4525"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6371"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6371"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6371"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}