{"id":10134,"date":"2026-07-26T17:10:45","date_gmt":"2026-07-26T17:10:45","guid":{"rendered":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/?p=10134"},"modified":"2026-07-26T17:11:32","modified_gmt":"2026-07-26T17:11:32","slug":"cuando-el-almendro-dejo-de-recordar-los-nombres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/2026\/07\/26\/cuando-el-almendro-dejo-de-recordar-los-nombres\/","title":{"rendered":"Cuando el almendro dej\u00f3 de recordar los nombres"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Larrys Fontalvo Rodr\u00edguez<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>&#8220;No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho.&#8221;<\/em> &#8212; S\u00e9neca<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicen los viejos del pueblo que hay casas capaces de respirar. No lo hacen con pulmones, sino con el eco de las voces que alguna vez habitaron sus habitaciones. Tambi\u00e9n aseguran que los \u00e1rboles m\u00e1s antiguos conservan durante d\u00e9cadas los nombres de quienes descansaron bajo su sombra, hasta que un d\u00eda, sin previo aviso, el tiempo les borra la memoria y las hojas caen como si fueran recuerdos cansados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una de esas casas viv\u00eda Jacinto, un hombre que hab\u00eda pasado la vida convencido de que los muros eran eternos y de que el patio, el corredor y el viejo almendro le pertenec\u00edan tanto como el nombre que llevaba escrito en sus documentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada tarde se sentaba en una mecedora frente al \u00e1rbol. No hablaba con nadie, aunque todos juraban que conversaba con el viento. A veces sonre\u00eda, otras permanec\u00eda en silencio, como quien escucha respuestas que los dem\u00e1s no alcanzan a o\u00edr.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una madrugada tuvo un sue\u00f1o tan n\u00edtido que, al despertar, dud\u00f3 de haber regresado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda caminado ciento veinte a\u00f1os hacia el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La casa segu\u00eda en pie. El techo era distinto. Las paredes ten\u00edan otro color. En el patio crec\u00edan flores que \u00e9l jam\u00e1s sembr\u00f3. Una familia desayunaba alrededor de la mesa mientras un ni\u00f1o persegu\u00eda un gato entre risas. Nadie conoc\u00eda el nombre de Jacinto. Nadie sab\u00eda qui\u00e9n hab\u00eda construido aquella casa ni qui\u00e9n hab\u00eda plantado el almendro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entr\u00f3 sin abrir la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Observ\u00f3 cada rinc\u00f3n buscando alguna huella de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fotograf\u00eda de su boda hab\u00eda desaparecido. Sus libros ya no exist\u00edan. Las cartas que hab\u00eda guardado con tanto cuidado se hab\u00edan convertido en polvo mucho antes de que nacieran aquellos habitantes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sinti\u00f3 un vac\u00edo inesperado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces el almendro, que parec\u00eda haber envejecido junto con el cielo, dej\u00f3 caer una hoja sobre su hombro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No te entristezcas \u2014pareci\u00f3 susurrarle el crujido de las ramas\u2014. Nunca fueron tuyas las paredes. Tampoco el patio. Ni siquiera el tiempo que cre\u00edste poseer. Todo fue un pr\u00e9stamo generoso de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jacinto despert\u00f3 con el amanecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese d\u00eda abri\u00f3 los cajones donde durante a\u00f1os hab\u00eda acumulado escrituras, recibos, llaves de puertas que ya no exist\u00edan y objetos que conservaba solo por costumbre. Descubri\u00f3 que conoc\u00eda el valor de casi todas las cosas, pero hab\u00eda olvidado el precio de un abrazo aplazado, de una visita postergada y de un &#8220;te quiero&#8221; que el orgullo hab\u00eda dejado encerrado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde entonces comenz\u00f3 a vivir de otra manera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Visit\u00f3 a un amigo con quien llevaba a\u00f1os sin hablar por una discusi\u00f3n cuyo origen ninguno recordaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se sent\u00f3 a escuchar a sus hijos sin mirar el reloj.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abraz\u00f3 a quienes siempre crey\u00f3 que tendr\u00edan tiempo de sobra para recibir ese gesto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aprendi\u00f3 a caminar sin prisa por las calles del pueblo, como si cada paso fuera una conversaci\u00f3n con la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los vecinos dec\u00edan que el viejo estaba cambiando. Algunos pensaban que la edad lo hab\u00eda vuelto distra\u00eddo. Solo el almendro conoc\u00eda la verdad: Jacinto hab\u00eda comprendido que las personas no empobrecen cuando pierden lo que poseen, sino cuando dejan pasar los instantes que nunca volver\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los a\u00f1os siguieron su marcha silenciosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una tarde, cuando el anciano cerr\u00f3 los ojos para siempre, el \u00e1rbol dej\u00f3 caer todas sus hojas de una sola vez. Nadie pudo explicar aquel fen\u00f3meno. Los ni\u00f1os jugaron entre el follaje como si celebraran una fiesta, mientras los mayores guardaban un respetuoso silencio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">D\u00e9cadas despu\u00e9s lleg\u00f3 otra familia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pintaron las paredes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cambiaron las ventanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Renovaron el jard\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una peque\u00f1a encontr\u00f3, enterrada junto a las ra\u00edces del almendro, una piedra lisa y brillante. La sostuvo entre las manos con una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de familiaridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQui\u00e9n viv\u00eda aqu\u00ed antes? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nadie supo responder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viento recorri\u00f3 el patio con la serenidad de quien conoce todos los secretos y no necesita pronunciarlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 as\u00ed act\u00faa el tiempo: borra los nombres para recordar lo esencial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque llegar\u00e1 el d\u00eda en que otros dormir\u00e1n en nuestras habitaciones, abrir\u00e1n nuestras ventanas y llamar\u00e1n hogar al lugar donde nosotros construimos recuerdos. Tambi\u00e9n llegar\u00e1 el momento en que apenas seremos una fotograf\u00eda olvidada o una historia contada a medias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero existe algo que el tiempo encuentra m\u00e1s dif\u00edcil de borrar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La bondad ofrecida sin esperar recompensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El perd\u00f3n concedido antes de que fuera demasiado tarde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mano extendida cuando alguien m\u00e1s la necesitaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los abrazos que s\u00ed dimos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las palabras de amor que vencieron la verg\u00fcenza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez esa sea la \u00fanica forma de permanecer en el mundo: no aferr\u00e1ndonos a aquello que creemos poseer, sino dejando en la vida de otros una huella tan profunda que, aunque nuestro nombre desaparezca, alguien siga sintiendo, sin saber por qu\u00e9, que en esa casa, bajo ese \u00e1rbol o en ese camino, alguna vez habit\u00f3 una buena persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Larrys Fontalvo Rodr\u00edguez &#8220;No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho.&#8221; &#8212;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9926,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[31],"tags":[],"class_list":["post-10134","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"featured_image_urls":{"full":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/IMG-20250503-WA0019.jpg",919,1042,false],"thumbnail":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/IMG-20250503-WA0019-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/IMG-20250503-WA0019-265x300.jpg",265,300,true],"medium_large":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/IMG-20250503-WA0019-768x871.jpg",640,726,true],"large":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/IMG-20250503-WA0019-903x1024.jpg",640,726,true],"1536x1536":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/IMG-20250503-WA0019.jpg",919,1042,false],"2048x2048":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/IMG-20250503-WA0019.jpg",919,1042,false],"newsever-slider-full":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/IMG-20250503-WA0019-919x845.jpg",919,845,true],"newsever-featured":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/IMG-20250503-WA0019.jpg",919,1042,false],"newsever-medium":["https:\/\/laprimicianoticias.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/IMG-20250503-WA0019-720x475.jpg",720,475,true]},"author_info":{"info":["Noticias La Primicia"]},"category_info":"<a href=\"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/category\/opinion\/\" rel=\"category tag\">Opini\u00f3n<\/a>","tag_info":"Opini\u00f3n","comment_count":"0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10134","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10134"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10134\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10135,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10134\/revisions\/10135"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9926"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10134"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10134"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10134"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}