{"id":10033,"date":"2026-06-22T13:15:02","date_gmt":"2026-06-22T13:15:02","guid":{"rendered":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/?p=10033"},"modified":"2026-06-22T13:15:54","modified_gmt":"2026-06-22T13:15:54","slug":"arta-al-alzheimer-d","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laprimicianoticias.com\/index.php\/2026\/06\/22\/arta-al-alzheimer-d\/","title":{"rendered":"Carta al Alzheimer"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por: Juan Sebasti\u00e1n De la Hoz Navarro<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi abuelo ya no me recuerda. El machete ya no lo desenvaina con la plasticidad con la que mat\u00f3 al diablo en el 89. En su piel, como visaje, se refleja el sol canicular de aquellas tardes de confinamiento campesino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobrevive, como emancipaci\u00f3n a la maldita enfermedad, aquel coqueto coraz\u00f3n que hizo que la monjita de los Barandica se saliera del convento a v\u00edsperas de entregarse al todopoderoso. Tambi\u00e9n, se resiste a las mieles del olvido el vestigio de un temblor anecd\u00f3tico, el nerviosismo desproporcionado que lo gobern\u00f3 cuando paracos derribaron a patadas el port\u00f3n de la Uni\u00f3n. Yo lo llamo memoria muscular; el m\u00e9dico, menos po\u00e9tico, le dice p\u00e1rkinson.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus ojos siguen siendo zarcos, pero no son los mismos. No es el mismo iris que cautiv\u00f3 decenas de doncellas en Polonuevo, no es la misma mirada condescendiente que contradec\u00eda a los sermones de mi abuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora, cuando regreso de la calle, me mira como si yo, su primer nieto, fuese un reci\u00e9n aparecido. Me estudia el rostro con una cortes\u00eda antigua, luego, sin mesura, pasa por mis ojos, mis manos, mis pies, y sigue sin hallar la respuesta. Ni siquiera la silueta apuentada de mis plantas le dice algo. Me pregunta el apellido, me pregunta de qui\u00e9n soy hijo, y a\u00fan no llega a m\u00ed, a mi recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No reconoce mis lunares, ni mucho menos asocia mis ma\u00f1as tan m\u00edas, tan suyas.<br>Lo m\u00e1s cruel no es que me olvide. Lo m\u00e1s cruel es que todav\u00eda intenta recordar. Lo veo rebuscando en los escombros de su cabeza, escarbando entre nombres ajenos, fechas rotas y parentescos confundidos. Me mira con la misma concentraci\u00f3n con la que antes afilaba el machete en el patio. Quiere encontrarme. Lo s\u00e9. Pero la enfermedad le ha llenado la memoria de maleza. Entonces sonr\u00ede, avergonzado, como novio que olvida aniversario; y yo, sometido por la amnesia, termino present\u00e1ndome otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Maldito Alzheimer. Solo dejaste resquicios del viejo. No le borraste la humanidad. Le borraste el camino de regreso hacia ella. Desapareciste sus gestas p\u00edcaras y su terquedad. Ahora su presencia es mitol\u00f3gica, ancestral. Un preg\u00f3n oprimido que se toma los rincones de la casa, un libro empolvado que se quema, una canci\u00f3n grabada a casete.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi abuelo, al igual que la naci\u00f3n, perdi\u00f3 la memoria. Se olvid\u00f3 de los suyos: de mi cumplea\u00f1os, de preguntarme con cu\u00e1ntos me pele\u00e9, de rega\u00f1arme cada que maldigo. Se olvid\u00f3 hasta de comer, se olvid\u00f3 de ser. De saludar a quien pase, de revolver el guiso con el arroz y de donde carajos meti\u00f3 la chapa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, hay cosas que todav\u00eda se le resisten al olvido. El coraz\u00f3n, por ejemplo. Sigue estando a la izquierda. Ahora m\u00e1s que nunca. Late custodiado por una peque\u00f1a centella de metal que los m\u00e9dicos le escondieron entre las costillas. Como si alguien hubiese comprendido que la memoria era una causa perdida y hubiera decidido salvar, al menos, el comp\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pobre viejo. Pec\u00f3 de colombiano. \u00c9l olvida nombres, Colombia masacres. \u00c9l olvida qui\u00e9n es, Colombia, qui\u00e9n fue.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi abuelo olvida qui\u00e9n carajos es Colombia. Colombia se olvida de qui\u00e9n carajos es mi abuelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Juan Sebasti\u00e1n De la Hoz Navarro Mi abuelo ya no me recuerda. 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