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marzo 21, 2026

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Una Nueva mirada

Habermas, el pensador de la racionalidad comunicativa

Por: Enzo Ariza De Ávila

Nada fácil resulta escribir unas líneas sobre el trabajo intelectual de Jurgen Habermas, filósofo y sociólogo alemán nacido en 1929 y quien falleció este 14 de marzo de 2026, a los 96 años de edad. Decimos nada fácil porque se trata de un erudito cuya obra profesional va desde la lógica de la ciencia y la filosofía a la sociología del conocimiento, tapizado todo ello con profundas referencias a la filosofía clásica, a Hegel, Marx, a la filosofía analítica y del lenguaje, a la hermenéutica, al pensamiento sociológico contemporáneo y demás ciencias humanas especializadas.

A través de un reconstructivo estudio de todas estas corrientes de pensamiento y de un diálogo analítico con todas ellas, Habermas se empeñó abarcar en una totalidad lo más granado del saber humano, tanto en profundidad como en amplitud.

A los cuarenta años, Habermas ya se perfilaba como uno de los teóricos sociales más serios y profundos de la Europa de posguerra. Siendo aún muy joven se preguntaba ¿cómo puede explicarse que una cultura como la alemana, con una tradición y un arraigo intelectual tan vastos, que iba de Kant a Marx pasando por Fichte, Schelling y Hegel, donde de bulto estaba el primado de la razón crítica y emancipatoria sobre cualquier otra dimensión humana, y a lo que habría que agregar la realización de la libertad bajo los postulados de la Revolución Francesa, ¿cómo puede explicarse, repetimos, que se hubiera dado en su Alemania el surgimiento de un Hitler con su doctrina Nazi, que produjeron los horrores más grandes de la humanidad?

Habermas perteneció a la primera generación de la llamada Escuela de Frankfurt, un instituto de investigaciones sociales, donde alcanzó a comprender que la razón, la libertad y la justicia no son cuestiones simplemente teóricas con finalidades sólo investigativas, sino que constituyen, además, unas tareas prácticas para llevar a la vida concreta de hombres y mujeres del mundo. Esta visión la conservó durante toda su existencia en un marco de superación constante, a través de una propuesta racional-dialógico-discursiva que cristalice en una política deliberativa capaz de operar en una esfera pública de amplio espectro, que ponga por delante una teoría consensual de la verdad y una teoría del derecho y del Estado democrático de derecho, siempre sobre la base del empleo del discurso racional argumentado.

En sus trabajos teóricos, Habermas distingue dos tipos de racionalidad. Uno de ellos, examinado por autores que lo precedieron, corresponde a la racionalidad instrumental y que empleamos para calcular y optimizar resultados bajo la ecuación medios-fines. Es la racionalidad que impera en el mercado, la burocracia y la tecnología.

El otro tipo es la racionalidad comunicativa, la cual está presente cuando dos h.ablantes dialogan para comprenderse bajo el empleo de pretensiones de validez de su habla: expresar algo verdadero, ser justo y sincero.

Esta racionalidad comunicativa llevada al plano colectivo sirve de alimento a la democracia que es el esfuerzo social por mantener, en la espera pública, dicha racionalidad comunicativa. La idea básica de Habermas es que nuestras sociedades contemporáneas no deben centrarse en su totalidad en la racionalidad instrumental, que solo nos pone a escoger medios para llevar a cabo los fines ya trazados por el cuerpo social. Habermas invita a discutir fines y no sólo medios, en la búsqueda deliberativo-consensual normas morales, jurídicas y políticas en el marco de su génesis democrática.

Se trata ahora de hacernos a la racionalidad comunicativa para hacer viable una teoría crítica de la sociedad, dialogando entre iguales y construyendo legitimidad en todo a través de la argumentación racional, no de la imposición del más fuerte.