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marzo 15, 2026

La Primicia Noticias

Una Nueva mirada

El día que me graduaron de narcotraficante

Por: José Alfredo Fruto Muriel

Pueblo pequeño, infierno grande, el chisme va cargado de veneno, dice el refrán popular. La biblia el libro Sagrado contiene varias frases contundentes. “El perverso provoca contiendas” y el “Chismoso divide a los buenos amigos” .

Algunos van más allá y dicen que “La boca del que ora, no se abre para el chisme”

Recuerdo hoy, con el peso de los años y creo que con la madurez de la vida, un suceso que me causó gran dolor, profunda desilusión, honda decepción, pero que también me llevó a una reflexión. La envidia, el chisme y la maldad, también hacen parte de la condición humana.

Transcurría el año 2012, tiempo bendito para mí, bonanza laboral, varios cargos en Bogotá, crecimiento profesional, lo que me llevó a materializar un sueño de niño, hacer una buena casa, al lado de mis padres para acompañarlos en su vejez.

No habia construído la segunda columna cuando me llegó un mal intencionado comentario. “Ajo y de dónde sacaría la plata para hacer una casa de dos pisos” “Eso no es con trabajo” “por ahí dicen que eso es del narcotráfico” “Comentan que él tiene unos amigos raros” SORPRESA mayúscula para mí, que hasta el día de hoy, gracias a Dios, no he conocido y mucho menos consumido ninguna sustancia sicotrópica o alucinógena. “La locución, ni el periodismo dan para tanto” era la frase que seguían regando.

Esa prosperidad momentánea llegó hasta el 2014, cuando por algunas decisiones equivocadas, abandoné varios trabajos y la consecuencia fue inevitable. Se apretó la situación financiera. Mientras presuroso buscaba retomar el camino de salvación económica, aparecieron de nuevo las “lenguas malas” está manejando bajo perfil, tiene la plata guardada repetían como si se tratara de la canción de temporada.

2015, aspiración fallida a la alcaldía y de nuevo fuí la comidilla para las señoras y señores del chisme quienes me atacaron sin pausa y con ardentía. Ahora sí va a sacar la plata, esperó todo este tiempo para meterle dinero a la campaña, llegarán dentro de poco las camionetas polarizadas con mochilas de dinero, ese tipo con sus amistades malas, seguro acabará llenando el pueblo de bandas y nos robará la calma.

Dios bendito. Cada mañana las noticias me asombraban, mi pueblo, mi gente, mi raza, con sus chismes me destrozaban, querían golpearme como si se tratara de una venganza, cuando yo creía que lo que hacía desde tierras lejanas serviría para que más colombianos nos buscaran en el mapa.

Ese día comprendí que nadie es profeta en su tierra, también que la envidia es peligrosa y la gente con el chisme mata.