Contacto

marzo 2, 2026

La Primicia Noticias

Una Nueva mirada

El Santo Tomás Amado y no querido

A alguien le tiene que doler el patio”

Erizku

Nada es perfecto

Nada es imperfecto

La luna vaga con su ojo herido

en todas las aguas del océano.

Por: Pedro Conrado Cudriz

Voy a comenzar por Mi vida, sí, mi vida, cuando te hablo de ella no te estoy solo informando de mi condición familiar; también lo hago desde mi entorno familiar, barrial y comunitario y más allá, también de la región y la nación. No es fácil desprenderse del otro como ciudadano o vecino o colombiano, cuando has explorado la sensibilidad social del humanista. Y si lo que quieres saber es si tengo partido político, si, si tengo uno; y te confieso algo más allá de los partidos, no de la política: soy un defensor de derechos humanos, soy un demócrata que defiende la democracia cuando nos sirve a todos sin excepción.

2

Santo Tomás tiene tres fenómenos que la complejizan frente la mirada de otros municipios cercanos y lejanos: la flagelación, los escritores y la batalla de flores del intermunicipal carnestoléndico del año. Eso culturalmente hablando no tiene versión dialécticamente unitaria ni reflexiva hasta hoy, por aquello de los fragmentos fenomenológicos, unidades no integradas, espejos astillados.

Todo esto nos ha proporcionado una identidad sin lugar a dudarlo, un sentimiento de orgullo etnocéntrico que no va más allá de la actitud común de todos los pueblos del mundo: creerse mejores que el vecino. Podríamos integrar las astillas o los pedazos del espejo y, sin embargo, la actuación de la politiquería seguirá siendo un obstáculo serio ya que esta anti, o no dialéctica tiene sus causas en la débil identidad cultural del tomasino. No sabemos – y es una tristeza indignada expresarlo – para qué elegimos alcaldes, concejales, diputados y congresistas cómo los elegidos ayer, hoy y mañana. Es un despropósito no sólo cultural, también lo es político si no alcanzamos la cima humana de la grandeza.

Empezando por el despropósito y las estillas, Santo Tomás es un pueblo que va de derrota en derrota; me atrevo a pesar, no a aseverar, que es una comunidad derrotada a pesar de las casas y autos bonitos, de los títulos profesionales guindados con orgullo en las paredes de salas, cuartos y baños de los ciudadanos nombrables, y la sábana religiosa que lo cubre.

No somos nada extraordinario, como comunidad, a pesar de lo extraordinario. Alguien pesimista y desesperanzado me dijo en la esquina de la iglesia mientras se cumplía el ritual religioso a uno de nuestros muertos: “Somos así y no hay modo de cambiarnos.”

3

Ayer mientras visitábamos calles y casas en Santo Tomás de Villanueva, decía que El Pacto Histórico no compra votos y lo decía sin ir al fondo de este dolor humano; confieso que era solo una frase, aunque sustentada en una experiencia de indignidad humana irreconocible por los compradores y vendedores del sufragio. En verdad El Pacto Histórico no necesita de la asistencia de las personas al “estadio de fútbol” convocados por los llamados partidos políticos tradicionales, porque la participación de los colombianos en el progresismo es espontánea y de absoluto agradecimiento con el único gobierno que ha pensado en la gente, que ama la gente. EL Pacto Histórico y los movimientos de izquierda se han ganado el pleno agradecimiento del pueblo después del padecimiento histórico de la muerte y del culmen del gobierno Petro.

La participación que se compra no es participación, es enmascaramiento y todavía algo peor: odio, racismo, no reconocimiento del otro como sujeto de derecho; es el constreñimiento que huele, que expele el olor pútrido de la vieja esclavitud.