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febrero 3, 2026

La Primicia Noticias

Una Nueva mirada

El San Sebastián furioso de los pelaos en Santo Tomás- 2026

Por: Pedro Conrado Cudriz

El agua fue apenas el motivo para escapar de la prisión del aburrimiento de un pueblo saturado de la cotidianidad de lo mismo a diario, sin excluir el consumo máximo y mínimo de alcohol, que sirve en últimas de fuerza compulsiva para sacar de casa cada fin de semana y cada día feriado a los tomasinos.

Esta fecha, que es otro feriado por la costumbre del “moja moja”, se espera como si fuera otro 31 de diciembre. Y tiene sus rituales con el uso del agua y el traje para esta fiesta particular: Carrotanques, mangueras, cubetas de hielo, piscinas, mochitos, licras, chanclas y la atracción de hermosas mujeres del territorio y otros lares, etc.

Este año, 2026, San Sebastián cayó martes, muy diferente a las fechas de sábado o domingos de otros eventos, donde los trabajadores descansaban de la semana esclava e invertían su tiempo en la recocha del día. Esto podría explicar que los pelaos lo aprovecharan y lo hayan tomado como revancha contra el monopolio adulto.

Debo confesar que estas observaciones tienen el apoyo del ojo sociológico; de tal manera, que aislé al hombre común que cargo casi todos los días y que se atreve a conversar entre vecinos de las trivialidades del día.

Bueno me atreví a espiar el fenómeno. 

Desde muy temprano, los pelaos se tomaron las calles y la fiesta; esto no había ocurrido en el pasado. Observé la furia que había en cada pisada, en cada zancada, en la manera que se fueron posesionando de la esquina, del frente de casa, de la orilla del vivir feliz y de La Avenida Erasmo Coronel, de los abrazos y besos, del agua helada cayendo muy rápido en el cuerpo, la agonía de los besos y luego las miradas caídas al aire libre por los tragos; seguramente tenían la impresión que era el último día de la vida, o tal vez pensaban en Trump, como un factor de riesgo político, que podría disparar la tercera guerra mundial.

A vuelo de pájaro reflexiono alrededor del consumo de alcohol a temprana edad, porque ha violado la inocencia de toda una generación de jovencitos de todas las edades y sexos; porque han pensado, o los han obligado a pensar, que la fiesta es lo único que puede salvarlos de este mundo de mierda y porque, además, es el espectáculo lo que justifica estar vivo.

Ideas de una cultura que perdió el norte.

No hemos salido de una fiesta cuando ya estamos pensando en otra fiesta, en esa extraña emoción de ser humano; es el síndrome alcohólico de fin de semana aludido por los ingleses.  

Invito a otras voces de la comunidad para repensar este estilo de vida nuestro, recargado de la oscura mediocridad y del extrañamiento social y personal de la sociedad tota.

Cuánto extraño las políticas públicas que nos puedan mejorar la salud mental de nuestras gentes, las habilidades blandas que los finlandeses aplicaron para marginar a los pelaos de las bebidas alcohólicas.

Nota: Hun es tan filosófico como tomasino.  

E. Drizku