Por: José Alfredo Fruto
Este es el interrogante que le formulamos los atlanticenses a las autoridades de tránsito del orden local, regional y nacional.
Debe existir un estudio técnico detallado, realizado por expertos en movilidad, con altos criterios de investigación, con pruebas, recolección de datos, muestras, estadísticas, tablas comparativas y argumentos, que arroje que el tramo vial comprendido entre los municipios de Sabanagrande y Suan, al oriente del Atlántico, es el más complicado y peligroso de la nación, no en vano hay instaladas 8 cámaras de detección electrónica o fotomultas en 58 kilómetros que es la distancia entre un pueblo y otro. Sumándole además, que a 200 metros de cada caza infractores, se ubica un retén de la policía nacional, lo que significa que los conductores deben bajar la velocidad a 30 o 40 kilómetros por hora, en 8 oportunidades y detenerse otras 8 veces para acudir al llamado de las autoridades.
Como si fuera poco, también a la altura de Ponedera, hay un tramo largo controlado por radar,el cual sugiere transitar a 50 por hora.
Siempre será bueno la precaución, la prevención, el respeto a las normas y las medidas policivas en las carreteras del territorio nacional, pero estos 58 kilómetros, parecen ser los más complejos y hasta tenebrosos de toda la patria.
Sin duda, esta situación, amerita una revisión, porque los usuarios habituales de esta arteria, se sienten acosados, observados “vigilados” , perseguidos y en algunos casos violentados por los miembros de la fuerza pública.
No creo que haya otra jurisdicción en toda la geografía colombiana, con semejantes dispositivos y robustos esquemas policiales, sólo vistos cuando hay desplazamiento de la caravana de un presidente, gobernador o ministro.
Como dirían los abuelos ” Ni tanto que queme al santo, ni tampoco que no lo alumbre” . Equilibrio, mesura, balance. Sí a los controles, pero en sus justas proporciones.
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