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febrero 3, 2026

La Primicia Noticias

Una Nueva mirada

La vida de Khiara no ha sido nada fácil, no terminó los estudios, un niño por alimentar, pocas oportunidades, ciudad violenta, drogas y prostitución, opciones tentadoras para llevar un plato de comida a casa.  Vanessa su amiga de guerras en la dura calle, le quiere presentar a Kike, el jíbaro del barrio, el cual desde hace mucho tiempo le tiene ganas y le quiere proponer un negocio, Khiara con la necesidad en el estómago dice que sí, sin saber que sería la peor decisión de su vida.  El trabajo según lo planeado era fácil, llevar droga por varios sectores de la ciudad, camuflada como vendedora de sim card para móviles, le daban una dirección, dejaba una tarjeta y un sobre con la droga, así ganaba 10 dólares por cada entrega, le dieron una bicicleta y las rutas; Khiara hacía casi 10 reparticiones diarias y Kike al finalizar el día le llevaba sus comisiones, es así como le fue tomando gusto al dinero y ya no solo cubría sus necesidades básicas para ella y el pequeño Manuel, sino también ya tenía para pagar sus gustos: zapatos, maquillajes, bolsos, ropa, todo de marca, trascurridos 6 meses las cosas marchaba bien , sin sospechas, era el trabajo ideal para ella. 

Una tarde del 12 de abril, Khiara tiene que llevar un encargo, no era habitual, era un morral de cuero y también era la primera vez que tenía que ir al barrio Jardines del Edén, uno de los barrios de más estrato en la ciudad.  La joven llega a la dirección, una mansión con un jardín grande, dos gorilas en la entrada que no le dejaron preguntar nada, como si ya la estuvieran esperando, dejó la bicicleta en aún lado y caminó hacia la entrada principal donde había otra persona con auriculares, ella escuchó en un tono de voz muy baja -Ok copiado ya le digo que suba. 

-Buenas tardes, por favor sígame. 

Khiara  sabía que no se trataba de cualquier entrega, y no entendía la razón del porque el dueño del morral la quería ver. 

-Porque no solo le entrego el morral a usted.  Dijo ella con voz temblorosa. 

-El señor Rubén la quiere conocer. Dijo el grandulón serio y seco. 

-¿A mí, por qué? 

-No hagas más preguntas niña, solo obedece. 

Khiara, no tuvo más remedio que callar y caminar hasta el estudio donde era esperada.  La casa estaba llena de lujos, cuadros, espejos y esculturas; ella dedujo que tenían que ser caros, muy exagerados para su gusto. 

-Entra y como te dije solo has caso. 

Khiara entró al estudio; sentado en un escritorio estaba un señor canoso, con barba de cenizas, fumando un tabaco y con un vaso medio lleno de whisky. 

-Hola linda niña, ¡al fin te conozco!. 

-¿Quién es usted? 

-Mi nombre Es Rubén, un humilde servidor.

-He oído mucho de ti, de cómo te mueves por toda la ciudad en bicicleta, que me dio tanta curiosidad conocerte. 

-¿Pero, quién habla de mí? 

-Mi niña, todos trabajan para mí, yo todo lo sé. ¿Quieres un trago? 

-No gracias, mire acá tengo su encomienda, ¿me puedo ir ya? 

Si te puedes ir, pero tráeme el morral hasta acá, te quiero ver más de cerca. 

Khiara se acercó, sus piernas parecían gelatina, sabía que no iba a terminar bien esa reunión. 

-Ven no tengas miedo, no te haré nada. 

Rubén la tomó por la cintura, la acercó hacia él, y le dijo al oído:

-Tienes una cara bonita y un culo firme, creo tener otro negocio para ti. 

-No me interesa.  Dijo ella tratando de zafarse. 

-Ya hablé con Kike, por eso estas acá, y si no aceptas, lo mato; él ya lo sabe.  Tengo muchos socios que desearían tener tu culo y nos pagarían muy bien. 

-Suélteme. No quiero ese trabajo, déjeme ir por favor. 

Rubén presionó un botón del escritorio, inmediatamente entró uno de los gorilas con unas esposas y varios accesorios de sadomasoquismo, la amordazaron, le rasgaron el uniforme dejándola medio desnuda, colocaron una venda negra en sus ojos, Rubén la recostó contra el escritorio, se bajó los pantalones, le rompió su ropa interior de un jalón y untando los dedos con saliva para humedecer su vagina, la penetra violentamente, mientras el gorila la sostiene, entre llantos y gritos Khiara suplica. 

-¡No más, no más!, por qué me hacen esto. ¡Por favor no más!

Rubén la coge del pelo y le susurra al oído: 

-Así es el negocio mi niña, no saldrás tan fácil. 

Entre pandeos fuertes Rubén termina dentro de ella, Khiara queda en el piso llorando, tratando de cubrir su cuerpo con lo poco del uniforme que había quedado. 

-Tráele Ropa, le dice Rubén al grandulón. 

-Mañana Kike te dará las nuevas directrices, ya no tienes que usar bicicleta, te recogerán en una de mis camionetas, también te llevarán ropa para cada cita. 

A Khiara la suben en un carro y es dejada en la puerta de su casa, ella se baja aun con lágrimas, humillada, entra a su casa, la mamá tiene al niño entre sus brazos. 

-¿Que te pasó?, no me digas que estás borracha. 

-¡No me joda mamá, no me joda!

Khiara entra al baño, se coloca bajo la regadera y entre llantos, llegan a su mente esas crueles imágenes de cómo la violaba el señor barbas de cenizas. 

No hay tiempo que perder, no es tiempo de llorar, sabía que su vida y la del pequeño Manuel estaban en peligro.  Hace una llamada a Gina, una amiga que está por la costa y que desde hace rato le había dicho que se fuera para allá a buscar mejor suerte. 

-Alo, ¡hola Gina! ¿Cómo estás? 

-Mi Khiara, ese milagro, como ahora estás forrada de plata no te acordabas de mí. 

-No me jodas ahora, tengo problemas, debo salir ya de acá, me voy para la costa, ¿me recibes?

Sin preguntar Gina acepta. 

-Acá te espero. 

-Listo, chao. 

Khiara salió con su hijo por la noche, para no despertar sospechas, le dijo a su mamá que le había salido un nuevo trabajo, pero no podía decirle nada, que era mejor así.  Llegó a la terminal y tomó el primer bus a la ciudad más importante de la costa, donde ya la estaba esperando Gina. 

El viaje duró 18 horas, allí estaba su amiga  esperándola, tomaron un taxi, que las llevó a la casa donde vivía Gina, que está ubicada en  un barrio popular de esos alegres tirando a escandaloso, pero para Khiara era perfecto para comenzar su nueva vida. 

Tenía suficiente dinero ahorrado para sobrevivir unos meses mientras encontraba que hacer, Gina  habló con el dueño del billar donde trabajaba, con quien tenía mucha confianza, así Khiara en pocos días ya tenía trabajo. Su horario era los martes, jueves, viernes, sábados y domingos, entraba a las 3 de tarde y  salía a media noche, los fines de semana su turno terminaba a las 3 de la mañana, no tuvo problema con el horario. Tiempo después contrató una niñera para que cuidara al pequeño Manuel mientras trabajaba. 

Khiara era la chica más bella del billar, los clientes se peleaban para que ella los atendiera y ganaba más en propinas que con su sueldo. De esa manera fueron pasando los días, Khiara se sentía a gusto en su nuevo trabajo, sin embargo, tenía un pasado que constantemente la atormentaba, venían a su mente imágenes cuando fue violada, sabía que de alguna manera aún la estaban buscando. 

Un sábado entró un joven al billar, traía un uniforme de alguna empresa, pidió una mesa y se puso a jugar él solo, eso le pareció a Khiara muy raro, ya que todos los que llegaban  jugaban en compañía para apostar así sea  las cervezas, notó que el joven era inexperto y solo quería jugar para distraerse en algo, pidió una cerveza y siguió intentando afinar la puntería para lograr meter alguna bola, ella se le acercó. 

-¡Vaya, vaya que bien juegas!.  Dijo ella con algo de burla. 

-Si soy muy bueno, tan es así que ya nadie quiere jugar conmigo. Dijo riéndose 

-En serio, ¿Por qué  juegas solo? 

-La verdad no acostumbro a ir a billares, me gusta más pasar el tiempo leyendo que cualquier otra cosa, solo que hoy es diferente. 

-¿Por qué es diferente? 

-No quiero llegar a casa eso es todo. 

Khiara no preguntó más y lo dejó solo para que siguiera en lo suyo. 

-Oye Rosa, ¿Ves ese muchacho de allá el de la mesa 4?.  Le preguntó Khiara a una compañera. 

-Sí, ¿Qué pasa con él? 

-No te parece como raro?  ¿Tú lo habías visto antes? 

-¡uuh no, está como bueno!. 

-No lo digo por eso, pero bueno cada quien con sus problemas. 

Khiara siguió con su trabajo, pero de alguna forma le llamaba la atención ese joven desconocido. 

Rato después, Khiara se acerca donde el joven y con simpatía  le comenta. 

-Oye tigre, es la  hora de cerrar, acá te dejo la cuenta. 

-¡Gracias!, debo seguir practicando, dijo el joven con algo de risa. 

El joven paga y se va. 

Pasó una semana y el joven vuelve al billar, pide una mesa, y nuevamente vuelve a jugar solo, Khiara se acerca y le pregunta:

-¿De nuevo vas a jugar solo?

-Sí, la verdad parece mentira, pero la última vez me sirvió mucho la terapia, despejé mucho la mente.

-Eres la primera persona que dice algo así.

-Bueno soy un poco diferente, por cierto mi nombre es Samuel, que pena el otro día no me presenté.

-¡Mucho gusto!, me llamo Khiara.

-¡Qué bonito nombre!, te llamas como mi cantante favorita.

Khiara sonríe y se sonroja.  Era martes y por lo general no llegaban muchos clientes ese día, así que mientras Samuel jugaba, seguía conversando con Khiara cada vez que ella podía.

-Tengo una curiosidad, dice Khiara.

-Sí dime, ¿Cuál es?

-¿Por qué dices que el billar te ayuda como terapia?, es porque tienes problemas o estás deprimido.

-Verás hace 15 días falleció mi padre, él no solo era mi padre, era mi mejor amigo, un maldito cáncer de próstata se lo llevó, a  los pocos días que falleció, estaba en mi habitación llorando, deprimido, recordando todos esos bellos momentos al lado de mi padre, entonces fue cuando vi un documental en Netflix que trataba de la resiliencia, la capacidad que tienen las personas de recuperarse de situación difíciles.

-Pero, ¿Tiene que ver con el billar?

-Allá voy, el documental trata de un joven que perdió a su familia en la guerra de Siria, descubrió el billar y años después fue Campeón del torneo predators, que es el torneo de billar más importante a nivel mundial.

-¿Y tú quieres ser campeón?

Samuel lanza una carcajada.

-No, de ninguna manera, para eso debo dedicarme día y noche como hizo Iván, pero descubrí por alguna extraña razón que me libera un poco y me ayuda a tener fortaleza con un poco de la ayuda de Dios.

-Me parece algo interesante, pero también creo que estás medio chiflado, dijo Khiara riéndose.

El turno iba cayendo y los dos seguían hablado muy complacidos. 

-¿Dónde vives?  Preguntó Samuel.

-Vivo en las nieves, cerca de La Coolechera.

-Si quieres te llevo, yo vivo en Soledad. 

-Si no te incomoda, acepto.

Samuel esperó a que Khiara saliera, la llevó sana y salva hasta la puerta de su casa. Así comenzó una linda amistad entre estos dos jóvenes, él iba al billar los martes y jueves, los fines de semana solo iba a recogerla para llevarla a su casa.  Los días de descanso hacían pequeños planes como salir a comer, llevar al pequeño Manuel al parque, con el pasar de los días poco a apoco se fueron enamorando hasta tener una relación estable.  

Samuel solo vivía con su mamá, un domingo Samuel invitó almorzar a Khiara para presentársela, ella estaba muy nerviosa, pero emocionada; era la primera vez que tenía una relación seria, ya que con el papá del pequeño Manuel todo fue un error.

El almuerzo no pudo salir mejor, a doña Gladys le fascinó su nueva nuera, Khiara se sentía feliz, pero algo en su mente no estaba bien, sabía que Samuel merecía que le contara la verdad de su pasado, tenía que ser justa con él, pero siempre que estaba decidida a contarle, ocurría algo; alguna sorpresa de Samuel, una buena noticia, un regalo, entonces no quería dañar el momento. 

Después de un año, Samuel y Khiara se fueron a vivir juntos a un nuevo apartamento, cerca de donde doña Gladys.  La joven agradeció a Gina por toda la ayuda que le brindó, le dijo que se iba a retirar del trabajo, se dieron un abrazo, lloraron y se despidieron. La vida de Khiara había cambiado completamente, pensó también que ya nadie la buscaba, ¡Por qué iban a perder su tiempo con alguien como ella?, que todo estaba en su mente, entonces decidió vivir, ser feliz y solo pensar en su nueva familia.  

Disfrutaba mucho viendo a su hijo Manuel en el parque corriendo, riendo , tirado en el pasto verde, viendo cómo Samuel hacia bien su papel como padre, él lo cargaba, lo lanzaba hacia arriba, se lo echaba al hombro, los dos muertos de risa.  Khiara se sentía viva, plena, por primera vez en su vida era completamente feliz.  Samuel fue ascendido en el trabajo y decidió ayudarla con sus estudios, de esa manera validó el grado 11 y tiempo después ingresó a la universidad para estudiar psicología. Samuel y Khiara eran el uno para el otro, eran un gran equipo, se complementaban y tenían muchas metas y sueños por cumplir.

13 de junio, 9 PM, ya a punto de dormir, después de un día extenuante, Khiara recibe una llamada.

-¡Alo  Khiara, por favor amiga perdóname!

Era una voz entre llanto y desesperación.

-¿Quién habla?, ¿Gina?

Un silencio queda en la línea. 

-Alo, alo, alo….

Khiara queda muy tocada, su mente no estaba clara, solo pensaba que algo malo le había pasado a Gina, y muy pronto a ella.  Subió las escaleras rápidamente, antes de subir el último peldaño tropezó y se golpeó la cabeza contra el piso.

-¿Qué pasa?, Dijo Samuel, quien estaba durmiendo al pequeño Manuel.

Khiara entra desesperada,  con sangre en la frente y muy agitada, como si hubiera corrido una gran maratón, con el poco aire que le queda le dice a Samuel:

-Mi amor, después te explico, ahora solo confía en mí.

-¿Pero qué sucede?, estás sangrando, vamos al hospital.

-Es solo un rasguño, debemos salir de acá, empaca algunas cosas yo cargo al niño.

-¿Pero qué ocurre?, ¿Khiara qué pasa?

-Que no hay tiempo, no entiendes.  Le dice Khiara a Samuel gritándole entre lágrimas.

Khiara toma al niño que está medio dormido, baja las escaleras para poder llegar al garaje donde está el carro, mientras Samuel empaca lo poco que puede tomar, sin saber lo que está sucediendo y completamente confundido, Khiara mira por la ventana y se da cuenta que llegaron dos camionetas de color blanco, se bajan 4 hombres con pistola en mano, los nervios se apoderan de ella, lo único que se le ocurre es meter al pequeño Manuel en el armario de los juguetes, no hay tiempo de pedir ayuda, no hay tiempo de llamar a la policía, la puerta es derribada de una patada, Samuel va bajando las escaleras y es sorprendido por uno de los tipos, este le dispara en el pecho, Samuel cae pero aún vive, se arrastra por el piso, trata de levantarse y logra ver cómo otro matón trae a Khiara por los pelos.  Samuel con su último aliento, casi agonizante se lanza encima de su verdugo en un último intento por sobrevivir, logra tumbarlo, ambos caen sobre una mesa de vidrio, un vidrio logra incrustarse en el cuello del matón, Samuel lo remata hundiéndoselo más, trata te levantarse para ir a salvar a su amada, pero recibe 3 disparos en la cabeza del otro asesino, queda tendido en un charco de sangre, todo pasa en segundos, Khiara ve la escena y grita fuertemente, el matón la calla de un cachazo en la cabeza que la deja medio inconsciente, Khiara ve todo borrosos, casi ya sin fuerzas, su mente recordó todos esos buenos momentos , como si todo fuera en cámara lenta, las risas, las comidas, las noches de película, los 3 acostados en la cama comiendo palomitas, los juegos pesados de Samuel, las noches de pasión, la entrega de  juguetes en navidad.

Con la cara ensangrentada y con lágrimas Khiara reacciona, mira hacia el armario donde está oculto Manuelito, ruega a Dios que no lo vayan a encontrar y que se pueda salvar, de pronto entra Kike con Gina amordazada, la pone de rodillas, esta suplica por su vida entre llantos, pero Kike endemoniado le da un tiro de gracia que acaba con su angustia, se acerca donde Khiara y le habla como un poseído:

-Creíste que nunca te encontraría hija de puta.

Kike le coloca la pistola en la frente, el cañón está caliente, le quema, Khiara solo cierra los ojos, le pide a Dios que salve a su pequeño Manuel, Kike jala del gatillo, la bala penetra el cráneo dejando los sesos pegados contra la pared, el cuerpo de Khiara queda en el piso boca arriba. Cuando Kike y sus matones van saliendo con prisa porque el alboroto comenzó a despertar a los vecinos, el pequeño Manuel sale del armario para abrazar a su mamá, Kike lo ve, le apunta pero su pistola se encasquilla, saca un 38 corto que tiene en la pretina, cuando quiere disparar se detiene y decide dejarlo así, salen de la casa y se dan a la huida ya con el trabajo terminado. A los pocos minutos la policía llega, la escena no puede ser más aterradora, 4 cuerpos y un niño de 5 años llorando encima de su Madre. Un policía carga al niño, le tapa los ojos para que no vea los cadáveres, el lugar era un mar de sangre, con un olor penetrante. 

Las primeras hipótesis fueron que se trataba de un robo y todo se salió de control, lo otro era una sospecha de un crimen pasional, pero nada con una prueba o pista que seguir, a los pocos días la policía halló un diario de Gina, que decía:

*Hoy me contactó mi amiga Khiara, tenía rato que no sabía de ella, me pidió ayuda, no me pude negar, ella se ha portado bien conmigo, acá la esperaré , quiero saber qué le pasó.

*No sé qué hacer Dios, he sido amenazada, ya saben de mi amiga, saben de mí, matarán a mi familia si no sigo órdenes.

*Me siento mal por mentir, por fingir que no pasa nada, estamos siendo vigiladas día y noche, porque no nos matan de una vez.

*Ahora no solo corremos peligro Khiara y yo, Khiara  tiene una nueva familia.

*Dios mío perdón por lo que hice, cuida a todos los míos, apiádate de  mí.  Llegó la hora.

Por: Larry Caballero